El Sábado me llamó Adolfo a mediodía prometiendo una tarde de 2 o 3 horas de vuelo y puedo asegurar que, aunque estaba flojillo a las 5 de la tarde, a las 7 (que fue cuando yo despegué), ya estaba un poquitín fuertecillo.
El despegue fue rápido, y una vez ahí arriba comencé a sentirme muy "agustito", como siempre, y aunque en el despegue cada vez se ponía más fuerte
impidiéndole a Adolfo su despegue, en el aire la cosa estaba bastante estable,
lo que permitió, pues eso, que lo que prometía ese bicho con alas, al que yo veía todavía en la
explanada con su UP revolcada entre las jaras, se hiciera realidad.
Y
después de 1 hora y pico estando yo en el aire, en el 5º intento del bicho (esta vez desde los aparcamientos),
ví cómo, por fin, consiguió despegar sus pies del suelo y ponerse a mi altura y, como diría
Víctor "comenzó el Rock and Roll": yendo de una punta de la
sierra a la otra, persiguiéndonos el uno al otro con la cámara de fotos en mano, metiendo orejas, haciendo giros de 360º en repetidas ocasiones, volando con un buitre y un águila al lado, se cumplió lo prometido.
Aunque todavía el sol no se había escondido del todo, me
empecé a plantear el aterrizaje, porque llevaba 1 hora con ganas de haces PISS y, aunque había barajado las propuestas de
Ángel, que desde abajo con la radio me ofreció
("mea para abajo", "apunta que abro la boca" o la de
"hacerlo en una botella"), al final decidí aterrizar llevándome la
última alegría de la tarde al ver que
Víctor estaba viéndonos desde el aterrizaje.

Una vez más "ZARZA CAPILLA FUNCIONA".
Cabeza
del Buey. Agosto de 2005